20160222_today_04Corría el año 1929 y estallaba la mayor crisis económica en la historia de los Estados Unidos. Para las empresas, se transformaba en una práctica habitual los despidos masivos, pero para otros pocos empresarios, una oportunidad de generar profundos cambios. Uno de ellos era Konosuke Matsushita.

Nacido en Japón en 1894, conoció la frustración a temprana edad cuando su padre fracasó en el negocio del arroz y fue obligado a partir a Osaka para encontrar un trabajo estable.  Con 16 años, Matsushita comenzó a trabajar en Osaka Electric Light Company donde rápidamente escaló posiciones y consiguió el reconocimiento de sus pares.

Ya con 23 años, Matsushita comenzó a generar nuevas ideas de productos. En sus ratos libres, se dedicaba a trabajar en nuevos prototipos eléctricos en el sótano de su casa;  lamentablemente para su carrera laboral de aquel entonces, sus innovadores productos no eran considerados por la plana mayor de la empresa. De tal manera que decidió emprender.

Así nació Matsushita Electric Devices Manufacturing Work, donde junto a tres trabajadores se dedicaron por un tiempo a crear y vender productos eléctricos sin mayor éxito. Su primer gran acierto comercial llegaría al poco tiempo después tras crear una luz especial para bicicletas.

Ya con cientos de trabajadores en sus filas, el japonés sorteó de una manera diferente la gran depresión del 29. Lejos de despedir a sus trabajadores, les mantuvo sus honorarios y realizó un giro estratégico que tuvo como principal eje el reforzamiento del área de ventas.

Tras salir airoso de dicho momento crítico, la empresa de Matsushita no detendría su crecimiento en varias décadas. Entre sus principales hitos, destacaron la producción de planchas eléctricas, radios y baterías;  su participación en la segunda guerra mundial donde brilló en el ensamblaje de aviones; sin embargo, su gran salto lo daría en la década del 50 cuando se desató el boom de los aparatos eléctricos y comenzó la producción a gran escala de lavadoras eléctricas y  televisores.

De esta manera, Konosuke Matsushita consolidaría no sólo a Panasonic, sino también a National, JVC y Technics. A 1989, año de su fallecimiento, el oriental tenía una fortuna personal de US$3.000 millones y una compañía valorada en US$42.000 millones.

Fuente: Emprende.cl

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